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La Macarronada y el Estilo de Vida Americano

La Macarronada y el Estilo de Vida Americano

El 31 de julio de 1914, a los pies del cerro «La Estrella» en la hacienda «El Zumaque» en lo que actualmente es la ciudad de Mene Grande, Municipio Baralt del Estado Zulia, fue completada la perforación del primer pozo petrolero en Venezuela a 135 mts de profundidad. «Entre los equipos de perforación se utilizaron una cabria de madera construida en el sitio y un taladros de percusión; por ello se presentaron graves problemas para dominar la presión del yacimiento, lo que ocasionó el reventón del pozo…» (Wikipedia. Zumaque I).

Este pozo fue denominado como «Zumaque I» y con él se dio inicio formal a la explotación petrolera en Venezuela y al nacimiento de la industria petrolera.

Los Comisariatos y la vida en los campos petroleros

Para 1950 habían un poco más de 2.200 trabajadores estadounidenses trabajando en la industria petrolera venezolana. Las transnacionales creaban para ellos una especie de guetos (campos residenciales de acceso restringido) con escuelas estilo estadounidenses, hospitales especiales, iglesias, plantas eléctricas, campos de golf con casa club, casas de abasto o «Comisariatos» (mercados) con productos importados ,alimentos, ropas y bebidas básicamente, entre otras modernidades no existentes en las zonas rurales de la Venezuela de ese entonces; la finalidad era «…que la comunidad estadounidense pudiera llevar una vida similar a la que había dejado en su país…» (Malavé, José. Una ilusión de modernidad. Los negocios de Estados Unidos en Venezuela durante la primera mitad del siglo veinte, Caracas, 2013, p. 53).

La Ley de Hidrocarburos dictada por Isaías Medina Angarita en 1943 en el marco de la «reforma petrolera» propuesta por su gobierno como parte de su plan de reinversión en el país, incluyó la obligatoriedad de permitir el acceso a la nómina de trabajadores petroleros venezolanos a las casas de abasto o «Comisariatos», creando para tal fin unas tarjetas de distribución donde se incluían los productos y las cantidades que los trabajadores petroleros podían comprar mensualmente en dichos establecimientos.

Del Comisariato a la mesa zuliana

Dentro de los productos que podían ser adquiridos en los Comisariatos estaban al menos cinco (5) litros mensuales del denominado «Aceite de Comer» (de ajonjolí o de maní), dos (2) kilos de manteca, papa por sacos, jamón endiablado (Diablito Underwood), carne de almuerzo (Spam), mortadela, chuleta ahumada, salchichas, chorizo, chorifritos, arroz, pastas variadas (entre ellas el «Rigatoni» con el que se prepara la macarronada zuliana) y otros productos que se adecuaron rápidamente al paladar zuliano y dieron origen a un sinfín de recetas que hoy forman parte de nuestra gastronomía.

La Macarronada es uno de esos platos que nació de la necesidad del ama de casa (principalmente de la zona de Lagunillas) de dar uso al «Rigatoni» que por ser grande y tubular no podía consumirse como el resto de las pastas y dentro de esa infinita inventiva y creatividad culinaria la mujer zuliana decidió crear una especie de «Lasaña» con la pasta Rigatoni precocida y extendida, creando capas con un guiso de verduras, jamón endiablado (Diablito Underwood), trozos de huevo y papa cocida, mortadela y queso rallado; es decir, la macarronada es elaborada con los productos que provenían del comisariato.

De forma tal, que la macarronada surge de un proceso de transculturización gastronómica de los elementos que había dispuesto en la mesa zuliana la industria petrolera y poco a poco se convirtió en uno de los platos principales de la cocina zuliana.

Existen variaciones con pollo mechado, carne molida e incluso cerdo molido. Su relevancia es tal que algunas familias la sirven en festejos importantes (bodas, 15 años, entre otras); suele ser el plato principal en muchas mesas navideñas zulianas variando la receta al agregarle aceitunas, alcaparras y pasitas durante las festividades.

Dos amas de casa, dos caminos

Para poder entender el proceso de creación de la macarronada dentro de la cocina zuliana, es necesario precisar el alcance de lo que fue llamado el estilo de vida «americano», como denominación de un modo de vida y de la influencia ejercida por la comunidad estadounidense en Venezuela, fenómeno que arrancó en nuestro país en los años cincuenta, pero que afectó de manera diferente al ama de casa zuliana y al ama de casa caraqueña. (Cfr. Ibidem. p. 63)

El ama de casa zuliana transformó los elementos del Comisariato que tenía a su alcance y creó la macarronada y otros platos; tal vez por tener una visión más rural y menos cosmopolita del consumo; en cambio, la dinámica del comercio local caraqueño fue alterada por las modernas cadenas estadounidenses como Sears y los supermercados Cada; no tanto porque ofrecieran menores precios, sino por el atractivo que ejercía su variedad de productos importados.

Estos negocios estaban dirigidos inicialmente a la creciente comunidad estadounidense que tenía las preferencias y los ingresos para adquirirlos, pero las amas de casa caraqueñas de clase media y alta de Caracas luego de 1950 comenzaron a visitar estos modernos supermercados y en lugar de enviar a sus sirvientes a hacer las compras en los mercados públicos, ellas mismas descubrieron una gama de productos que fueron cambiando sus preferencias de consumo: Cóctel de frutas Libby, queso para untar Kraft, consomé de pollo Swanson, guisantes Kounty Kist, mezcla para pasteles Pillsbury, crema Reddi-Whip, papas congeladas, lechuga «americana», céleri, manzanas, peras, uvas; ni hablar de los pavos, la salsa de arándanos Ocean Spray, hongos Broiled’n Butter, picadillo Bordon y relleno para el pastel de calabaza Libby, indispensables en la celebración del Día de Acción de Gracias. (Cfr. Ibidem. p. 62)

El ingenio del ama de casa zuliana

Por su parte, el ama de casa zuliana que adquiría productos del comisariato usualmente vivía en zonas rurales o en pequeños poblados de la región de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Si bien en Maracaibo también habían tiendas Sears y supermercados Cada, no era el ama de casa marabina quien aprovechaba principalmente los productos del Comisariato, a pesar de la gran cantidad de marabinos que trabajaba en la industria petrolera, pues la mayor parte del personal de la industria petrolera (principalmente obrero) vivía en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.

En mi opinión, el ama de casa zuliana tuvo el ingenio de reinventarse en su cocina aprovechando al máximo y eficientemente los productos del comisariato al utilizar el rigatoni como láminas de lasaña, el diablito Underwood como proteína y el relleno con el resto de los productos de la cartilla de compra (papas, huevos, leche, mortadela, queso semiduro y de año) lo que estaba haciendo era maximizar el uso de los recursos, creando recetas.

Así por ejemplo, el ama de casa zuliana no podía darse el lujo de utilizar varios plátanos, varios huevos, queso, aceite de comer, entre otros ingredientes para crear o elaborar una Torta de Plátano, era costosa, inviable económicamente, pero no lo era si todos estos productos provenían del comisariato. La estructura matriarcal venezolana que albergaba en su mesa a sus hijos, nietos, cuñados, tíos, yernos y cuanto familiar dependía de su ayuda, no podía darse el lujo de desaprovechar ningún producto a su alcance.

Un legado gastronómico

El impacto de la industria petrolera y el Comisariato en la cocina zuliana definitivamente transformó la gastronomía moderna en el Zulia, dando paso a un nuevo esquema de consumo, enriqueciendo la cultura gastronómica, creando y transformando nuevos platos como la Macarronada.


📷 Fotografía: @kikebarboza

Foto: @kikebarboza
Nestor Amesty Sanoja

Macarronada

La Lasaña Zuliana
Tiempo de preparación 1 hora
Tiempo de cocción 45 minutos
Raciones: 12 personas
Plato: Platos Principales
Cocina: Cocina Zuliana

Ingredientes
  

  • 1/2 kg canelones o macarrones gruesos ligeramente cocidos y abiertos
  • 6 Tomates
  • 6 Cebolla blanca o amarilla
  • 3 Dientes de ajo
  • 6 cucharadas Aceite vegetal
  • 2 Papas enteras y cocidas
  • ½ kg Queso semiduro rallado
  • 100 g Queso de año (queso duro) rallado
  • 4 Huevos batidos
  • 1 taza Leche líquida
  • 1 Encurtidos en mostaza frasco pequeño
  • 1 Jamón endiablado (Diablitos) lata grande
  • 1 cucharada Onoto en polvo
  • 1 cucaradita sal
  • ¼ cucharadita pimienta negra molida

Equipo

  • Bandeja para hornear
  • Horno eléctrico o a gas
  • Sartén

Notas

Se prepara una salsa sofriendo todas las verduras picadas en cuadritos, cuando esté el sofrito se le agrega el jamón endiablado y los encurtidos en mostaza y se deja cocinar por tres minutos. Se enmantequilla y enharina una bandeja refractaria y se van agregando capas de pasta, salsa, rodajas de papa y de huevo cocido, el queso semiduro y se baten los huevos crudos con la leche, la sal y la pimienta y se va agregando poco a poco en cada capa (revolviendo siempre antes de verter). En la última capa se le agrega la salsa, el resto de la mezcla de leche y el queso duro para gratinar, se lleva al horno tapado con papel de aluminio hasta que la pasta se cocine y luego se gratina destapado hasta que dore.

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