Sobre el Proyecto
La cocina como patrimonio vivo de nuestro pueblo
La cocina como legado cultural
Cada pueblo posee una gran variedad de valores sobre los cuales se cimienta su identidad cultural. De todas las formas en que esta identidad se expresa, pocas son tan profundas y reveladoras como la cultura culinaria. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, en su obra Lo crudo y lo cocido (1964), demostró que la transformación de los alimentos crudos en alimentos cocidos marca el paso de la naturaleza a la cultura, estableciendo la cocina como uno de los actos fundacionales de la civilización humana.
Cada pueblo tiene una identidad culinaria propia que lo define a través de ingredientes, técnicas y sabores que lo diferencian del resto y que forman parte integral de su ADN cultural. La gastronomía, como señalan los antropólogos Jesús Contreras y Mabel Gracia Arnaiz en Alimentación y cultura: perspectivas antropológicas (2005), no es simplemente el acto de alimentarse, sino un sistema complejo de saberes, rituales y costumbres que se transmiten de generación en generación.
Este legado cultural se aprende en los fogones de cada hogar, donde los padres transmiten a sus hijos los conocimientos acerca de la preparación de alimentos que a su vez ellos aprendieron de sus propios padres y abuelos. Los ingredientes principales los provee el entorno geográfico; las técnicas de preparación las provee el legado cultural. Es por ello que la UNESCO reconoce la gastronomía como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, al considerarla una tradición viva, compartida e integradora, sostenida por la comunidad.
La cocina como centro de la vida familiar
La cocina siempre ha sido el centro neurálgico de las reuniones familiares. Desde tiempos inmemoriales el fuego proveía el calor idóneo donde celebrar los encuentros del núcleo familiar, y con el paso de los años la cocina se consolidó como el centro social de las viviendas venezolanas: ese lugar donde se transmiten y se adquieren conocimientos, donde se comparten historias y se fortalecen vínculos.
En el caso venezolano, poseemos una sociedad de tradición matriarcal donde la mujer ha sido históricamente el centro de la familia. Era ella quien ocupaba el rol principal de ama de casa, asumiendo la responsabilidad del hogar y de la cocina, y convirtiéndose en la principal encargada de transmitir el legado culinario a sus hijos. Las madres de familia eran, como documenta la investigación sobre transmisión culinaria en Latinoamérica, las principales transmisoras de los saberes gastronómicos mediante la palabra y la práctica cotidiana en la Venezuela de hace veinte o treinta años.
Sin embargo, el nuevo rol de la mujer en las sociedades actuales, con los mismos deberes y derechos que los hombres en el campo laboral, transformó esa dinámica. La incorporación al mercado de trabajo redujo el tiempo dedicado a la cocina tradicional, y en sociedades de tradición machista como la nuestra, el hombre no ocupó en el hogar el espacio que la mujer dejó al salir al campo laboral, de modo que ese vacío significó la ruptura de uno de los canales principales de transmisión del legado culinario.
La pérdida de la identidad gastronómica
Esta cultura generacional ha recibido marcadas influencias externas en las últimas décadas, provocando una pérdida progresiva de la identidad gastronómica regional, no solo en el Zulia ni solo en Venezuela, sino en casi todas las capitales latinoamericanas. Un estudio publicado en la revista Ciencia Latina (2024) sobre el impacto de la globalización gastronómica concluye que, a pesar de la riqueza culinaria regional, la accesibilidad, la rapidez y el mercadeo de las franquicias internacionales están desplazando el consumo de alimentos tradicionales, amenazando la preservación de la identidad gastronómica local.
Las nuevas generaciones han perdido identidad gastronómica y sus padres han dejado de ser facilitadores en el proceso de transmisión del legado cultural culinario. Uno de los factores principales ha sido la transculturización y la adopción de formas de alimentación ajenas a nuestra tradición: comidas preelaboradas, alimentos listos para el consumo inmediato, ingredientes dispuestos y empacados para una preparación rápida. Hoy en día podemos encontrar en un mismo sitio lo que antes nos obligaba a recorrer la panadería, la carnicería y el mercado. Incluso ya ni siquiera hace falta acudir a un lugar físico para adquirir los alimentos, pues cada vez existen más formas de que estos lleguen a nosotros a través de los distintos métodos de envío a domicilio.
¿Por qué Cocina Zuliana?
Este proyecto nace con la idea de preservar nuestro legado gastronómico y nuestra identidad cultural culinaria, haciendo que cualquier persona pueda acceder de manera libre y gratuita a las recetas y técnicas de la cocina tradicional zuliana reunidas en esta web.
Según datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), gestionada por ACNUR y la OIM, para el año 2026 existen más de 8,7 millones de venezolanos desplazados por todo el mundo. En cada parte del planeta hay un venezolano y hay un zuliano que tal vez conozca un plato, tal vez lo haya probado, pero probablemente no sabe cómo prepararlo. Ha dejado de ser parte de su dieta, bien porque no están a su alcance los ingredientes o simplemente porque no sabe cómo elaborarlo.
Yo quiero mantener vivo el legado cultural. Quiero que las generaciones actuales y las futuras tengan un lugar donde encontrar información acerca de la cocina tradicional zuliana, para que nuestros sabores no se pierdan sin importar dónde nos encontremos.
Chef Néstor Amesty Sanoja
Maracaibo, Venezuela
www.cocinazuliana.com